Todos los seres humanos tenemos procesos mentales y la mayor parte son inconscientes. Estos procesos que pueden influir en nuestra percepción de la realidad, les llamamos sesgos cognitivos y nos permiten evaluar rápidamente una situación, pero también pueden hacernos tomar malas decisiones.

En otras palabras, los sesgos cognitivos son atajos mentales, la tendencia del pensamiento humano a cometer errores de juicio y son comunes para todos, incluídos los reclutadores, y pueden estar influenciados por la sociedad, nuestras propias experiencias o los prejuicios que tenemos. Si no podemos deshacernos de ellos, podemos trabajar en identificarlos para reducir su influencia en nuestra toma de decisiones.

 

Sesgos cognitivos

 

Gracias a una serie de experimentos por parte del área de psicología, hemos descubierto que existen poco más de 60 sesgos a los que se enfrentan los reclutadores, sin embargo sabemos que son al menos 5 sesgos cognitivos más comunes, estos son:

 

  • El sesgo de la ingenuidad: Común en los reclutadores con menos experiencia o que están iniciando su carrera profesional, este sesgo se presenta cuando el reclutador es atrapado en el discurso del postulante. Para evitarlo es necesario encontrar un equilibrio entre la intuición y la información objetiva.

 

  • El sesgo de los entomólogos: Contrario al sesgo anterior, un reclutador con este sesgo ignora por completo el discurso y las emociones del candidato. Lo único que le interesa son los logros adquiridos, elementos fácticos, sus habilidades, experiencias, diplomas, etc. Este reclutador estará dejando por fuera la personalidad y habilidades blandas que actualmente son fundamentales a la hora de tomar este tipo de decisiones.

 

  • El sesgo de confirmación: Se presenta cuando dentro de la entrevista, descubres un candidato sumamente atractivo. Si le sorprenden sus logros, estará inclinado a realizar preguntas únicamente sobre ellos y dejará de lado preguntas más importantes de la entrevista, que ayudan a conocer bien a los colaboradores.

 

  • El sesgo de proyección: Este caso es simple, el reclutador se ve reflejado en la persona que esta entrevistando. ¿Por qué? Quizás encuentra que tienen los mismo valores, los mismos intereses, los mismo hobbies o la misma forma de pensar. Esa conexión que tiene con el candidato, podría hacerlo elegirle sin antes analizar, si ese perfil, es adecuado para el puesto que está solicitando.

 

  • El sesgo de estereotipos: Es sencillo, dentro de tu lista de candidatos, te encuentras con 5 personas; todas ellas han terminado la misma formación académica, todas tienen casi la misma experiencia; sin embargo, una de esas personas, realizó sus estudios en una institución privada. ¿El resultado? Existen profesionales de RH que se inclinan más por estos candidatos sin dar un análisis profundo del resto de postulantes.

 

Evitar estos sesgos, es prácticamente imposible, sin embargo es posible reducirlos al máximo para asegurarte de tener en tu empresa a los colaboradores indicados, situación que además te ahorrara muchísimo dinero en contrataciones, capacitación, etc. La mejor forma de minimizar estos sesgos es por medio de los test psicométricos, ya sea los de personalidad o algunos juegos de rol. ¿Quieres saber cuáles son los más adecuados para tu negocio? Da clic aquí.

 

 

 

Fuente: | CentralTest |