La globalización y la fuerte competencia que existe en los diversos sectores y mercados. La innovación, desarrollada por la tecnología en evolución constante. Los cambios, provocados por el entorno, cada vez más frecuentes y turbulentos, impactan en la estructura de las organizaciones creando la necesidad, apremiante, de desarrollar competencias para obtener los resultados que las organizaciones necesitan.

 

Las competencias blandas, están relacionadas con la manera en que interactuamos con otras personas y con nosotros mismos, en cómo nos comunicamos y relacionamos con los demás. Son afines con las cualidades personales y la identidad de cada individuo.

 

James y James (2004) concuerdan en que las “habilidades blandas” son un conjunto de cualidades personales como: comunicación, liderazgo, servicio al cliente, resolución de problemas, trabajo en equipo, que permiten a los individuos tener éxito en el mercado laboral y promover su carrera.

 

Mónica Flores, presidenta en Latinoamérica de Manpower Group, en el foro de Recursos Humanos de American Chamber of Commerce de Monterrey, en noviembre de 2020, presentó una investigación de las habilidades más demandadas por las organizaciones:

 

1. Comunicación

2. Priorización

3. Adaptabilidad

4. Iniciativa

5. Integridad

6. Pensamiento analítico

7. Construcción de relaciones

8. Empatía

9. Coaching

10. Resiliencia

 

Como se puede apreciar, la mayoría son competencias blandas.

El objetivo del presente artículo consiste en transmitir, una manera efectiva para el desarrollo de las competencias blandas, consiste en utilizar el proceso de coaching combinado con la Programación Neurolingüística creada por John Grinder y Richard Bandler.

 

El coaching, es un proceso de acompañamiento donde el cliente decide el objetivo que quiere lograr y la forma de cómo lograrlo. El coach con preguntas poderosas, técnicas y ejercicios, le facilita al coacheé, la eliminación de obstáculos, que impiden el logro de los objetivos propuestos. En este proceso reflexivo, el cliente se hace consciente de sus fortalezas, sus áreas de oportunidad, y define las estrategias para obtener los cambios requeridos en el logro de los resultados deseados.

 

La Programación Neurolingüística la define Joseph O´Connor y Seymour (2005) como: El arte y la ciencia de la excelencia personal, arte porque cada uno da su toque único, y ciencia porque hay un método y un proceso para descubrir los modelos empleados por los individuos sobresalientes.  

 

Las habilidades, herramientas y ejercicios que tiene la PNL, le dan sustento al proceso de coaching proporcionándole poder a los clientes para generar los cambios que desean. La PNL, ayuda a establecer las metas bien formadas, capacidad para promover procesos hacia la excelencia, con estados emocionales, y con los recursos internos del cliente. También, se utilizan cambios de posiciones perceptuales para que el coacheé obtenga distintas perspectivas para distintos aprendizajes, y retroalimentación que compromete al cliente a realizar las acciones propuestas.

 

La PNL, provoca el aprendizaje y cambios, tanto, en qué competencias desarrollar, y en el cómo desarrollarlas; el coacheé aprende a comunicase, a relacionarse mejor con los demás y consigo mismo; desarrollando su inteligencia emocional.

 

En síntesis, coaching con PNL, es una excelente combinación.